estado del arte y perspectivas a comienzos del siglo XXI1 (2022)

Introducción

El análisis de la caricatura es una alternativa interesante para la investigación documental cualitativa, pues en su desarrollo se privilegia la interpretación de signos, que en un tiempo y espacio determinados permiten identificar y representan auténticas situaciones y/o personajes2.

Las imágenes siempre han sido una parte fundamental de la comunicación, no en vano son capaces de crear mensajes que dan sentido a la realidad. De hecho, mucho se ha escrito sobre la transmisión simbólica y el potencial de la iconografía para lograr una mayor difusión y aceptación de su señal (Thompson, 1998).

[L]as representaciones sociales [y entre ellas las caricaturas,] funcionan como una entidad, pero con dos componentes de los cuales el estatus es a la vez diferente y complementario: [primero,] el sistema central estructura los elementos cognitivos relativos al objeto. Es el fruto de los determinismos históricos, simbólicos y sociales particulares a los cuales están sometidos los diferentes grupos sociales (...). Se caracteriza por dos propiedades fundamentales: presenta una gran estabilidad, y asegura, debido a la misma, la permanencia y la perennidad de la representación. (...) Es además el lugar de consenso de la representación. Constituye así la base común, colectivamente compartida. Permite a cada miembro del grupo "ver las cosas" más o menos de la misma manera (...). [Y, segundo] el sistema periférico, que tiene que ver con las contingencias cotidianas y permite la adaptación de la representación a contextos variados. (Rateatu y Lo Monaco, 2013, pp. 30-31)

Por insertarse en un medio de forma gráfica, por su elevado contenido de humor y entretenimiento, y por su rápida y cómoda lectura, la caricatura tiene una enorme afinidad con las audiencias; en virtud de tales características y de la cotidianidad de sus representaciones, logra que miles de personas conozcan su discurso y, con ello, induce una carga ideológica que le sugiere a cada individuo tomar partido (Sanín Abisambra, 2011).

Más que una herramienta para reseñar o detallar hechos puntuales, la caricatura le permite al ciudadano acercarse a un escenario y reconstruir supuestos sociales, políticos, económicos y culturales, percatándose de los temas e impresiones que están en la mira de la opinión pública.

En este sentido, el presente artículo, en cumplimiento de una misión mayor, determina la función de la caricatura política publicada en el diario Vanguardia Liberal en torno al proceso de reforma constitucional de 1991, a fin de demostrar su importancia como fuente de representación social; procura destacar a la caricatura como una fuente de conocimiento e investigación en el campo de la historia del derecho y de la historia política, mediante la sistematización de sus antecedentes y la reconstrucción de su estado del arte, y evidenciar su valor artístico, comunicativo y científico, así como algunos de los retos que enfrenta.

Siguiendo a Streicher (1967), Tzvetan (1992), Calsamiglia Blancafort y Tusón Valls (1999), y Rateatu y Lo Monaco (2013), este trabajo parte del supuesto de que cualquier estudio que utilice a la caricatura como fuente de conocimiento, exige describir primero la relación que tienen las artes gráficas y los medios de comunicación con la sociedad, a causa de su valor simbólico y del marco que proveen los símbolos para codificar y categorizar la realidad.

En consecuencia, la estructura de este documento partirá de una reseña sobre el origen artístico y la aprehensión de los atributos sociopolíticos que envuelve la caricatura, para luego retratar su incursión y evolución en el entorno colombiano, y explicar cómo la adopción de nuevas funciones y características, relacionadas ya no solo con su alcance humorístico, sino también con sus propiedades informativas y científicas, justifican su utilización en la esfera académica. asimismo, recomiendan sensatez en cuanto a su dimensionamiento y atención a los detalles que encierran explícita e implícitamente.

Del surgimiento de la caricatura a su especialidad política

El término caricatura tiene origen en su equivalente italiano caricatura, que a su vez se deriva de la palabra caricato, que significa cargado. Ésta, entre tanto, proviene del verbo caricare, que significa cargar, referido principalmente al dibujo gracioso o ridículo sobre un personaje o situación (Villegas Uribe, 2011).

De acuerdo con una de las versiones más populares del tema, se dice que Carracci, cansado de trabajar en el estilo artístico del siglo XVII, solía salir a dibujar transeúntes en las calles de Bolonia. Su técnica, opuesta a cualquier idealización de la imagen, y sin otra pretensión que acentuar las facciones corporales naturales, terminó desplazándose a Florencia y Roma y más tarde se expandió por las escuelas de arte de toda Europa.3

En la búsqueda del placer, Carracci describió tres instancias, hasta llegar a lo que llamó caricatura: i. la naturaleza; ii. la copia literal de la naturaleza; y, iii. la alteración de su forma por medio de la acumulación de defectos, sin quitar nada de su parecido. (González, 2009, párr. 3)

Con el tiempo, la caricatura fue adquiriendo autonomía y sumando atributos hasta reconocerse en ella tres componentes: el artístico, el humorístico y el mediático. En cuanto al primero, está demostrado que la caricatura surgió como una expresión artística; en segundo lugar, no hay duda de su capacidad para generar risa, pues deja al descubierto a diversos actores en un tono satírico; y, en último término, logró consolidarse como un recurso adecuado para la transmisión de mensajes.

La caricatura es muchas cosas a la vez. Llama a la risa, llama a la crítica y a la reflexión, llama al movimiento y, en algunos casos, a la disidencia y hasta a la revolución. (Ceballos Gómez, 2009, p. 237)

Dichas dimensiones, complementarias entre sí, situaron a la caricatura como recurso o medio de expresión de fácil entendimiento y rememoración por parte de las masas. Lo que a su vez permitió el cumplimiento de innumerables designios, muchos de los cuales fueron de naturaleza política o se encontraban inmersos en escenarios políticos: organizar ideas, generar imaginarios colectivos, comenzar luchas por reconocimiento, buscar y alcanzar el poder, desacreditar a personas e instituciones, disminuir la legitimidad de gobiernos, crear estados de opinión, dar cauce y circulación a denuncias, descontentos y reclamos, entre otros (Gantús, 2007).

[Sin duda, l]a caricatura ha sido una importante arma (...) especialmente para quienes no detentan el poder. La conciencia de ser menos que el adversario, quien usualmente actúa como protagonista (...), hace que la batalla se dé en el campo de la burla e ironía, espacio donde se tiene mayor posibilidad de salir victorioso. El triunfo radica en desenmascarar los errores del enemigo, dejarlo expuesto al público y, también, en preparar el terreno o generar una opinión pública, para librar la lucha (...) en otros campos menos ortodoxos. (S. Fernández, citado por Núñez Espinel, 2004, p. 415)

Además, la caricatura, pero especialmente aquella que guarda un contenido político, se ha ido convirtiendo en un apéndice de la prensa escrita, dispuesta a revelar con un estilo jocoso y mordaz los temas que forman parte de la agenda pública.

Por consiguiente, la caricatura política ha sido utilizada como editorial de lucha dirigido contra actores e instituciones, ya bien oficiales o no, con el ánimo de ridiculizarlos y cumplir una función de vigilancia social (Laswell, 1948; González, 2009). A fin de cuentas, es claro que el dibujo no sólo causa una carcajada, sino que también genera una reflexión y cala en los sentimientos de sus espectadores, un público casi universal.4

Por encima de la representación más o menos real, la caricatura trae consigo la representación de una idea superior a la simple mimesis gráfica; la caricatura es ante todo algo que se quiere comunicar, desde una crítica a un elogio, pero desde una perspectiva abstracta, pues ante todo se comunica un concepto. (Peláez Malagón, 2002, tít. 4D)

Sin renunciar al sarcasmo y la exageración, en definitiva, este instrumento es valioso como vehículo de expresiones individuales y colectivas, así como de representaciones y creencias. Al tiempo que registra la vida, las costumbres y los pensamientos de una época, también comprende historias, percepciones, significaciones, peticiones, valores, expectativas e inquietudes, dejando grabado en su audiencia un retrato físico y otro social: imagen e imaginario (Gómez Hurtado, 1983).

La caricatura política en el entorno colombiano

En Colombia, durante el siglo XIX, la producción y difusión de caricaturas y de caricaturas políticas fue lenta e irregular (León Helguera, 1988; González, 1990; González, 2009; Núñez Espinel, 2004). Si bien, desde la independencia fue posible hallar dibujos que motivaron tensos encuentros entre facciones políticas, estos eran, en su mayoría, aguafuertes en madera que circularon de mano en mano entre un reducido sector de la clase criolla.

La historia de la caricatura estuvo unida al desarrollo de la técnica del grabado. De modo que, en la década de 1830, su alianza con las litografías favoreció el establecimiento de dos centros de desarrollo: Bogotá y Cartagena5; y de sus primeras víctimas: Francisco de Paula Santander y José María Obando, pues el contexto del dibujo editorial no era otro que la temática política. Durante la década de 1840, aparecieron sellos importados y titulares ilustrados, al tiempo que se satirizaba la pugna entre liberales y conservadores y los debates sobre la reforma constitucional. Algunas publicaciones, como El Día (1840-1851), El Duende (1846-1847), El Neogranadino (1848-1854), La Jeringa (1849) y Matachines Ilustrados (1855); se inclinaron por abrir un espacio en sus editoriales para las caricaturas, que no tardaron en producir serias polémicas.

En la segunda mitad del siglo XIX la caricatura se consolidó como instrumento político, mientras se luchaba en los campos. Se imprimieron periódicos destinados a la guerra entre partidos: El Alcanfor (1877), El Mochuelo (1877), El Amolador (1878), El Fígaro (1882), El Loco (1890), El Zancudo (1890-91), El Barbero (1892) y otros más. Muchas veces los periódicos aparecían y desaparecían al ritmo de los procesos electorales, pero, en unas pocas ocasiones, permanecían para discutir políticas públicas y decisiones gubernamentales.

El comienzo de siglo XX fue recibido con un sinnúmero de publicaciones, que secundaron la dispersión y popularidad de la caricatura. ZigZag (1909), El Moscardón (1909), Don Quijote (1909), El Banano (1909) y Sansón Carrasco (1911), animaron a las provincias a editar sus propios gráficos, que ya no se ocupaban solamente de asuntos nacionales, sino también de aquello que a nivel regional e internacional estaba a la vanguardia.

La evolución de la caricatura, aunque por momentos pareció remisa, consiguió asegurarse un espacio en las nuevas publicaciones: El Gráfico (1910), Cromos (desde 1916), Bogotá Cómico (1917), Semana Cómica (1920-1925), Fantoches (1926), Anacleto (1935) y La Guillotina (1934), fueron ejemplo de lo anterior. Las condiciones para ejercer el periodismo de opinión, por medio del dibujo de humor, estaban servidas. Sin embargo, su estrategia ya no se reducía a hacer oposición. De alguna manera, la caricatura perdía parte de su naturaleza virulenta, pero lograba recuperar y actualizar su dimensión artística.

Al poco tiempo aparecieron las caricaturas en las secciones editoriales de los diarios de mayor circulación. La profesión del caricaturista se había consolidado. No obstante, la dictadura de mediados del siglo XX condujo a la censura de importantes periódicos y la época del Frente Nacional atomizó los temas regularmente mostrados por los artistas. La única salida para este dibujo fue acomodar, su habitual elemento político gubernamental, a la agenda y los problemas de América Latina y a otras cuestiones de índole política y social.

Actualmente, los más importantes medios de comunicación escrita cuentan, al menos, con un caricaturista. De hecho, el género ha sido reconocido por su alto grado de recepción y por la influencia que tiene sobre la opinión pública, no en vano, opera como una columna editorial y “[…] busca que el público se pregunte sobre sí mismo y sobre su posición frente a una situación en particular” (H. Salazar, citado por Adamoli Guerrero, 2006).

La caricatura política como fuente para la investigación social

Además de una inmensa variedad de productos científicos, colmados de modernas teorías y reconocidas prácticas metodológicas, existe todo un universo de representaciones que, igual de importantes, aluden a la sociedad. En este segundo grupo, precisamente, se encuentra la caricatura, valiosa, entre otras cosas, para percibir el pensamiento y la relación de la sociedad con el poder.

La caricatura política condensa en su discurso, tan visual como verbal, una trama de elementos que dan cuenta de la vida cotidiana. No obstante, es obvio que una imagen y un corto texto no reflejan, ni exacta ni completamente, la realidad; pero resulta evidente también que esa misma viñeta fue concebida para influir sobre un grupo amplio de personas y, en buena medida, su aceptación radica en la incorporación de experiencias, nociones y sentimientos compartidos por una colectividad.

Por mucha exageración, desproporción, reducción o cualquier otro elemento que pueda existir en una caricatura, ésta siempre deberá ser un retrato en el sentido de que (…) ha de ser necesariamente reconocible e identificable para que pueda existir, de ahí que la caricatura no pueda detenerse en lo externo sino en lo verdaderamente característico de lo que se quiere representar, debe estar en la divagación psicológica (…). Esto implica ir más allá de un simple retrato físico para poder llegar a un retrato psicológico. (Peláez Malagón, 2002, tít. 4.E)

El contenido abstracto de la caricatura hace que las audiencias se vean interesadas en ella, generalizando un mensaje y creando imaginarios de cara a situaciones, personajes e instituciones.

Los símbolos sirven de guía para las relaciones entre las personas y las clases sociales porque identifican y jerarquizan a sus representados, y son adoptados por las personas en la medida que muestran de forma clara y sencilla hechos o relaciones que de otra manera pueden llegar a ser muy difíciles de entender. (J. Helguera, citado por Núñez Espinel, 2004, p. 414)

Los medios de comunicación, en general, de acuerdo con sus características de visibilidad, inmediatez y difusión, son bastante adecuados para filtrar impresiones y saberes sobre un tema puntual. Pero aparte de cumplir con una actividad informativa y analítica, en su faceta mediática, la caricatura política verifica una forma de control, ya que involucra a la sociedad y abre el debate entre una posición crítica y la realidad.

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La clase de control que desarrolla la caricatura, en este sentido, advierte una modalidad de participación social, que comunica a la colectividad con los agentes del sistema político, la invita a asumir tareas de supervisión, fiscalización y evaluación, en cuanto a los asuntos de interés público, y así se propone mediar en las conductas del Estado.

La caricatura política es el medio de expresión idóneo de muchos acontecimientos que la gente no puede o no quiere decir a viva voz, ya sea porque el sistema no lo permite, o porque piensan que el dibujo se presta para hacerlo de una manera más directa y duradera, al resaltar la quintaesencia de un acontecimiento o tesis. Así, la caricatura es hoy en día parte fundamental del periodismo [y por qué no, de las ciencias sociales]; su carácter gráfico capta poderosamente la atención mundialmente y supera, en muchos casos, a [otros] papeles impresos. (Briceño Monzón, 2005, pp. 178-179)

En la caricatura hay una forma de razonamiento agudo con suficiente fuerza para hacerse notar. Enmarcada por un formato de cuatro esquinas, usualmente con un título como encabezado, y acompañada de un dibujo o fotografía y de un relato o narración, la caricatura estimula la participación social mediante una reflexión que, explícita o implícitamente, procura irrumpir en el quehacer del actor estatal y/o en la conciencia civil (González, 1990; González, 2009). Su destreza, en definitiva, está en facilitar la comprensión del pensamiento social en un contexto específico (Geertz, 1990).

En definitiva, es un retrato del panorama regional, nacional o internacional, que se justifica como mecanismo para aliviar la tensión social, pero que también cumple con otras funciones, por ejemplo, establece y forma parte de la opinión pública; de vez en cuando, agita y moviliza al conglomerado social e, incluso, presiona y contribuye a la corrección de incoherencias, a la solución de problemas y a la modernización del Estado.

La caricatura descubre el oculto Talón de Aquiles por donde flanquean los hechos y las gentes [allí radica su valor como fuente para la investigación social]. Es el golpe de alfiler que desinfla la bomba del prestigio y es, al mismo tiempo, el benéfico hilo de humor que alivia la tensión de una atmósfera social o política, y que pone a sonreír a las personas al mismo tiempo que les descubre un aspecto insospechado del suceso. (Téllez, 1950, p. 22)

Estado del arte y perspectivas en el siglo XXI

La revisión del estado del arte sobre la lectura semiótica de las imágenes y textos que entrelazan la caricatura política, permitió dar respuesta a las siguientes preguntas: (i) qué trabajos, científicamente relevantes, existen sobre el tema y la categoría central de investigación al momento de iniciar el proyecto; (ii) qué instrumentos han sido utilizados para realizar un análisis semiótico de la caricaturas política; (iii) cómo aporta a la ciencia política el estudio de esta fuente de las representaciones sociales.

Tal y como fue mencionado atrás, las bases que sentaron el reconocimiento de la caricatura se remontan al antiguo continente. Annibale Carracci (1560-1609), pintor italiano y quizá uno de los precursores de las academias de estudios pictóricos, bautizó las expresiones exageradas y humorísticas que realizaba en su taller con el nombre de caricatura.

No obstante, la palabra se difundió después de la muerte de A. Carracci, más exactamente, tras la publicación de una colección de grabados suyos, realizada en 1646 por Giovanni Antonio Massani, mejor conocido por el seudónimo de Giovanni Atanasio Mosini.

[...] Ya en el siglo XXVII, el arquitecto, escultor, pintor y también caricaturista Giovanni Lorenzo Bernini explicó el sentido de la caricatura: ésta trata de descubrir una semejanza en la deformidad; así se acerca más a la verdad que el simple retrato o la realidad misma. (Paraíso, 1997, p. 306)

Un par de siglos después, Honoré Daumier (1808-1879), pintor francés que plasmó la vida popular parisina, abrió las puertas de la caricatura a la sátira política, en 1830, con sus litografías para los periódicos Philipon Caricature y Le Charivari, en donde se mofaba del rey Luis Felipe I de Francia.

El escritor francés Jules François Félix Husson (1821-1889), más conocido como Jules o Fleury Champfleury, a su turno, fue autor de varias monografías sobre la historia del arte, entre las que se destacan Historie de la caricature antique, de 1865; Histoire de la caricature moderne, también de 1865; Histoire de la caricature au moyen age, de 1872; Histoire de la caricature sous la réforme et la ligue, Louis XIII à Louis XVI, sin registro de fecha; Histoire de la caricature sous la république, l’empire et la restauration, de 1874; Histoire de la caricature sous la révolution, de 1877; e Histoire de l’imagerie populaire, de 1886.

Al otro lado del mundo, entre tanto, hizo aparición en Nueva York la revista política Harper’s Weekly, publicada por a Harper & Brothers desde 1857 y hasta 1916, en la que participó Thomas Nast (1840-1902), un dibujante de nacionalidad alemana y estadounidense, considerado el padre de la caricatura política norteamericana por su simbolización irónica de los partidos políticos de Estados Unidos durante la Guerra Civil.

Este preámbulo le sirvió también de referente a Ernst Hans Joseph Gombrich (1909-2001) y Ernst Kris (1900-1957), autores que abordaron el tema de la caricatura desde un enfoque histórico, sociológico, lingüístico, psicoanalítico e iconográfico, en el libro The principles of caricature, publicado en 1938.

Gombrich continuaría destacando las funciones de la caricatura en Art and illusion, de 1960, y en una serie de artículos recopilados en Meditations on a hobby horse, de 1963, y en The image and the eye, de 1981.

Es imposible olvidar, asimismo, el texto de Ronald Searle (1920-2011), Claude Roy (1915-1997) y Bernd Bornemann (1955), titulado La Caricature, art et manifest, de 1974, que integra estudios sobre arte, cultura y caricatura. De hecho, coinciden todos los estudios actuales en que, desde su aparición, la caricatura ha ido ganando autonomía.

En Colombia, la producción y difusión de caricaturas ha sido lenta e irregular, no obstante, desde la segunda mitad del siglo XIX se afirmó como instrumento político y, a comienzos del siglo XX, se convirtió en un elemento imprescindible de las páginas editoriales.

La literatura sobre la historia de la caricatura nacional, sin embargo, es bastante más reciente. Uno de los primeros autores en tratar el tema fue Germán Arciniegas Angueyra (1900-1999), quien en la obra El Zancudo: la caricatura política en Colombia (siglo XIX), de 1975, reseñó el trabajo del dibujante Alfredo Greñas y de otros artistas del país.

A su vez, Germán Colmenares (1938- 1990), precursor en Colombia de la tendencia conocida como la nueva historia6, escribió en 1984 la obra Ricardo Rendón: una fuente para la historia de la opinión pública, dedicada a uno de los más recordados artistas del género.

José León Helguera, luego de una profunda investigación sobre el nacimiento y desarrollo de la caricatura política colombiana, publicó Notas sobre un siglo de caricatura política en Colombia 1830-1930, en 1988, presentando a los medios de divulgación y a los protagonistas de la caricatura en el país.

Un material obligado de consulta, especialmente desde un enfoque estético, es la recopilación y exposición de caricaturas realizada por Beatriz González Aranda, pintora, historiadora y crítica de arte; que escribió en el 2009 el texto La caricatura en Colombia a partir de la independencia, recogiendo el oficio y las técnicas del dibujo de la caricatura colombiana como una forma particular de contar historias.

La obra de González Aranda constituye un referente especial para entender el contexto en que la caricatura se ha movido en el país, así como sus representantes. Dicha empresa inició en 1986, cuando el Banco de República dio paso a una serie de trabajos recopilatorios y de investigación en torno a la historia de la caricatura en Colombia, y finalizó con la presentación de 1300 caricaturas y dibujos de humor durante la celebración del bicentenario de la independencia, en el año 2010.

Otro referente en la materia es Darío Acevedo Carmona, en cuyo trabajo de investigación, titulado Política y caudillos colombianos en la caricatura editorial (1920-1950), publicado en el año 2003 por la Universidad Nacional de Colombia, sede Medellín, explicó el papel de la caricatura editorial en la elaboración y apropiación de imaginarios políticos en la historia contemporánea, es decir, de su contenido y cometido como representaciones sociales y de su capacidad para incorporarse en el plano de las ideas y las creencias. En resumen, Acevedo Carmona sugirió un conjunto de reflexiones teóricas y metodológicas acerca del valor de la caricatura como recurso para el examen de los estados de opinión, la creación de identidades y la fuente de imaginarios políticos. Así, dedicó un amplio espacio para mostrar los aportes que, en el desentrañamiento de sentido de las viñetas, se han realizado desde la semiología.

Pero además, Acevedo Carmona es autor de una serie de artículos de la Revista Credencial Historia, vinculados al estudio de la caricatura política. Los textos La caricatura como instrumento de la lucha política, un duelo de imaginarios partidistas en los años 40, de 1998, y La caricatura política y la violencia liberal conservadora, del año 2000, permiten observar cómo los artistas se inspiraban en la realidad política de un momento determinado para retratarla: una discusión, una frase, un conflicto, un personaje o un acontecimiento internacional, entre otros. Y es quizá también uno de los pocos autores que ha definido e invitado a consolidar una metodología para el estudio de las viñetas políticas, en La caricatura editorial como fuente para la investigación de la historia de los imaginarios políticos: reflexiones metodológicas; basándose fundamentalmente en la obra de Erwin Panofski, un historiador del arte y ensayista alemán, que en 1938 escribió Estudios sobre iconología.

A su turno, el historiador Carlos Alirio Flórez López, miembro del grupo de investigación Prácticas, saberes y representaciones en Iberoamérica, de la Universidad Nacional de Colombia, sede Medellín, participó en la texto Prácticas, territorios y representaciones en Colombia (1849-1960) y, específicamente, intervino en la redacción del capítulo titulado Leopardos y derecha en Colombia, 1919-1936: anotaciones a partir de la caricatura política, respondiendo a la pregunta de cómo eran concebidas, representadas e identificadas algunas de las agrupaciones políticas que interactuaron en las décadas de 1920 y 1930. En dicho trabajo fue analizado el valor de la caricatura y se destacó como instrumento de propaganda. De igual manera, se reconoció el valor de la caricatura como recurso histórico científico.

A nivel latinoamericano, la antropóloga Gabriela Sánchez Guevara, docente e investigadora de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México y la Escuela Nacional de Antropología e Historia, y parte del grupo de investigación Análisis del Discurso y Semiótica de la Cultura, ha dirigido una línea académica dedicada al examen transdisciplinario del discurso, la ideología y el poder, integrando el conocimiento alrededor de las imágenes y sus ridiculizaciones en la obra La Caricatura política: sus funcionamientos retóricos, de 2011.

En dicho documento es entendida la caricatura como objeto o práctica semiótico discursiva, en los términos de Julieta Haidar, susceptible de ser estudiada a la luz de la teoría sobre la semiótica de la cultura, expuesta por el lingüista y semiólogo Yuri Lotman.

G. Sánchez Guevara formula un modelo para hacer un análisis semiótico discursivo, transdisciplinario y cultural de la caricatura, integrando categorías relacionadas con el habla, el texto, el discurso y el lenguaje de las imágenes. Consiste en una apuesta que cruza distintas variables: objeto semiótico discursivo, función semióticodiscursiva, aparatos ideológicos hegemónicos, sujetos semiótico discursivos, materialidades verbo visuales, discursos político, periodístico, artístico y humorístico, entre otros; para finalmente entender a la caricatura o texto humorístico como una zona abierta que acepta, rechaza, omite, silencia, hace olvidar y recordar, que se nutre por otros discursos producidos y reproducidos en el seno de la sociedad.

Otros de los trabajos acerca de la caricatura y la construcción de imaginarios colectivos son los artículos de investigación de Fausta Gantús Inurreta, doctora en historia del Centro de Estudios Históricos del Colegio de México. Precisamente un fragmento de su tesis, titulada Caricatura y poder político: crítica, censura y represión en la ciudad de México, 1876-1888, subraya que la caricatura constituye una fuente científica capaz de ser vista desde la historia social, cultural, política, del arte y de las ciencias de la comunicación.

A su vez, Carlos Villarreal Morales, en su tesis doctoral de historia y estudios regionales, presentada en la Universidad Veracruzana, de México, en torno a las Estrategias y tácticas en el género discursivo de la caricatura política contemporánea, logra explicar un modelo para el estudio polemológico de la caricatura, concibiéndola como una herramienta idónea para producir tensión, organizada institucionalmente bajo la modalidad del género discursivo y orientada por su función política.

Juan Carlos Guerrero, profesor e investigador de la Universidad Jorge Tadeo Lozano en el área de estética y filosofía del arte, en un artículo publicado en el año 2008 en la Revista de Estudios Sociales de la Universidad de Los Andes: Caricatura y performance en los diálogos interculturales, resaltó que la importancia de la caricatura para los estudios sociales interculturales radica en que las imágenes tienen la habilidad para transformarse en interlocutores y ofrecer una confesión y testimonio de la realidad.

A nivel local también hay dos trabajos de investigación relacionados con la prensa escrita y la caricatura política. El primero de ellos, titulado Periódicos santandereanos de oposición a la Regeneración 1889-1899, realizado por los profesores Esther Parra Ramírez y Eduardo Guevara Cobos, en agosto del 2000, llama la atención sobre cómo el papel de los medios de comunicación es sustancial en las sociedades modernas, ejerciendo vigilancia sobre el poder, llevando a conocimiento del pueblo los atropellos de sus autoridades y abogando por el respeto de sus derechos y libertades.

El segundo documento de investigación, a cargo del profesor Armando Gómez Ortiz: Los candidatos presidenciales en El Tiempo y El Espectador, presenta un análisis de las relaciones entre los medios masivos de comunicación y la política tradicional del bipartidismo colombiano, a la luz de quienes han contribuido significativamente a moldear la vida política nacional del siglo XX: El Espectador y El Tiempo. La revisión del tema incluyó artículos noticiosos, artículos editoriales, correos de los lectores y caricaturas políticas.

En el ámbito de los trabajos de pregrado y maestría, en el año 2015 Lucía Ramírez Carrero y Julián Prada Uribe presentaron el trabajo titulado Las representaciones sociales del Movimientos Estudiantil de la Séptima Papeleta en la caricatura política publicada en los periódicos El Espectador y El Tiempo, en el que buscaron determinar la función de la caricatura política en torno al Movimiento Estudiantil de la Séptima Papeleta, a partir del análisis de las viñetas publicadas en ambos diarios de reconocida incidencia nacional, entre agosto de 1989 y diciembre de 1990, para evidenciar su importancia como fuente de representación social y recurso ideológico.

Sobresale también la monografía titulada Caricatura política y artes plásticas en el caso de Ricardo Rendón, sustentada en el año 2013 por Zulma Isabel Suárez Ocampo, licenciada en artes plásticas y para aquel entonces aspirante a magister en estudios humanísticos de la Universidad Eafit, quien advirtió que la caricatura política es un género gráfico ligado al esclarecimiento de la opinión pública y la consolidación de una forma de lenguaje, aprovechada por los medios escritos periodísticos para diseminar ideas. En este sentido, justamente, Suárez Ocampo explica por qué la caricatura se ha convertido en un canal y receptor de cambios en los imaginarios políticos y culturales nacionales.

Por otra parte, el estudiante de la licenciatura en arte de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, en Perú, Óscar Luna Victoria Muñoz, en su trabajo de grado: La caricatura política en el Perú: Julio Málaga Grenet, Francisco González Gamarra y Jorge Vinatea Reinoso, dio nuevos argumentos para considerar que la caricatura política es una importante fuente gráfica para comprender los problemas de la sociedad y que los dibujos, de trazos simples y expresivos, pueden transmitir diversos contenidos a un elevado número de espectadores.

(Video) EL NACIONALISMO en minutos

Laura Andrea Mora Ardila, estudiante de pregrado de ciencia política y gobierno, en la Universidad del Rosario, abordó en el año 2012 el tema de La caricatura política como alternativa de oposición y construcción de opinión pública durante la transición del primer al segundo gobierno de Álvaro Uribe Vélez, observando su rol de cara a la opinión pública y el ejercicio de la democracia. Al tiempo que María Francisca Sanín Abisambra, también estudiante del programa de ciencia política y gobierno de la Universidad del Rosario, demostró el poder de la caricatura como instrumento de control en la monografía Análisis de la caricatura política desde la perspectiva de las teorías funcionalistas de los media: una discusión en torno a los mecanismos de control social o ciudadano.

El estudiante de la licenciatura en historia de la Universidad Autónoma Metropolitana de México, Alejandro González Hernández, entre tanto, defendió en el año 2003 las conclusiones del proyecto Caricatura política y elecciones presidenciales en México 1871-1885, acerca de la importancia que tiene la caricatura política en México y la forma como fue utilizada para transmitir mensajes en contra del poder presidencial y de los candidatos a la Presidencia de la República, desde finales del siglo XIX.

En el año de 1988, las estudiantes de comunicación social de la Universidad Autónoma de Bucaramanga: Sonia Arenas Consuegra, Lucía Ramírez Carrero y Carolina Serrano, realizaron un análisis semiótico de la caricatura y una aproximación a la ciencia política en el trabajo Lectura de las caricaturas de Héctor Osuna, durante la toma del Palacio de Justicia, publicadas en El Espectador en los meses de noviembre y diciembre de 1985.

Asimismo, Andrea Soledad Mora Arévalo y Lucía Belén Arellano Enríquez, estudiantes de comunicación social en la Universidad Politécnica Salesiana, de Quito, examinaron las caricaturas editoriales de los periódicos El Comercio y El Universo para efectuar, en el 2011, un Análisis semiótico de la imagen sobre el debate de la ley de comunicación. Su objeto consistía en reconocer los elementos empleados por los artistas para conducir un discurso y formular de manera lógica una ideología.

Juan David Moreno Barreto, estudiante de pregrado en comunicación social de la Pontificia Universidad Javeriana, pudo igualmente evidenciar el poder de la caricatura política, como mecanismo de difusión ideológica, en su trabajo de grado: El frente de la crítica en una nación de caricatura: el humor gráfico en los medios impresos durante el Frente Nacional.

En esta línea se mantuvo Nicola Adamoli Guerrero, de la carrera en comunicación y periodismo de la Universidad de la Sabana, quien en su monografía: La caricatura, un género de opinión, resumió la historia de la caricatura en Colombia y profundizó en su desarrollo durante el siglo XIX, justo cuando el género había alcanzado un mayor auge y popularidad.

Julieth Vargas Morales, estudiante de sociología en la Universidad del Valle, aprovechó los recursos que la caricatura ofrece para cumplir en el año 2013 con su tesis de grado, titulada Entre trazos e ironías: el gobierno de Álvaro Uribe en la caricatura política de Vladdo. A lo largo del escrito reconoce que, por su función social, la caricatura va mucho más allá de la risa o la burla, logrando destacar acontecimientos y expresar valoraciones.

Finalmente, en la extensa búsqueda que condujo esta investigación, llaman la atención innumerables experiencias pedagógicas, pero sobresale una en particular, utilizada por el profesor Jonathan Burack, editor en jefe de NewsCurrents: un programa de actualización escolar financiado por el Departamento de Educación de los Estados Unidos de América, que entre sus documentos cuenta con un instrumento diseñado para la lectura e interpretación de caricaturas políticas, a través de una matriz de verificación de signos y significados.

Conclusiones

La caricatura es un recurso comunicacional ingenioso, rebelde y punzante, pero hoy en día también debe ser considerado como un aliado en los planos académico y científico. Un elemento interdisciplinario, que con los años ha alcanzado mayor reconocimiento y atención (Acevedo Carmona, 2000).

Sin duda, es razonable reconocer que se trata de una fuente de singular magnitud, pues sus virtudes no pasan por una explicación acerca de todas las aristas relacionadas con un acontecimiento en particular o por la posibilidad de añadir información desconocida sobre las circunstancias específicas de un tema, a pesar que en ocasiones transmite datos insospechados. El verdadero atributo de la caricatura política radica en ser un medio para aproximarse y entender el pensamiento social en el que se inspira e inscribe el accionar cotidiano de la gente (Geertz, 1990).

Uno de sus aportes más recientes, en este sentido, ha sido el hecho de convertirse en una alternativa interesante y sugestiva para la investigación cualitativa, referida a las representaciones sociales y a su carga ideológica (Acevedo Carmona, 2000). Precisamente, en la recuperación del estado del arte se puede advertir cómo cada signo en una viñeta es valorado porque supone una interpretación de la realidad, generada a partir de sensaciones, tanto individuales como colectivas.

Los trabajos en la materia no han pretendido mostrar con la caricatura una fuente de absoluta certeza histórica o de verdades radicalmente distintas a las ya conocidas. Sencillamente, han aspirado a hacer notar su existencia, originalmente desde un enfoque artístico y estético, pero, actualmente, también desde los ámbitos lingüístico, psicológico, cultural, sociológico, político e, incluso, económico y jurídico; a destacar sus características y algunos efectos de su publicación y a estimular conversaciones en torno a sus aplicaciones o usos, en el mundo de los medios de comunicación y en el entorno educativo.

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Notas

1 El presente artículo es producto del proyecto de Investigación titulado: "Imaginarlo político de las decisiones judiciales en torno a la reforma constitucional de 1991: un estudio a partir de la caricatura editorial publicada en el diario Vanguardia Liberal", a cargo de los autores y de los grupos de investigación "Hermenéutica jurídica" y "Teoría del derecho y formación jurídica", de la Universidad Autónoma de Bucaramanga.

2 Por caricatura se entiende a la pintura, dibujo o fotografía acompañada o no de texto, que tiene como principal propósito la presentación satirizada o la ridiculización de algún elemento real. El valor de la caricatura como fuente para la reconstrucción científica es un asunto que, particularmente, los historiadores, semlólogos y sociólogos han sabido apreciar (Acevedo Carmona, 2000).

3 Ahora bien, mucho antes de la acuñación del término ya existía la estética de lo grotesco y la cultura popular de la risa (Peláez Malagón, 2002; González, 2008).

4 Una de las características que hacen fuerte a la caricatura, pero que puede jugar como arma de doble filo, es el componente humorístico: de una parte, favorece la llegada del mensaje a más audiencias, pero hace que éstas se encuentren más interesadas por entretenerse que por sentar una opinión o ejercer control social.

5 En este proceso incidió el español Carlos Casar Molina, director de la primera litografía que se instaló en Colombia en la década de 1820. Estuvo destinada a la impresión de documentos oficiales y la enseñanza de artes gráficas. En 1830, sin embargo, C. Casar Molina se trasladó a Cartagena, lugar donde fundó otra litografía, famosa por la publicación de algunas de las primeras caricaturas en Colombia.

6 La nueva historia es un fenómeno mundial agenciado por Jacques Le Goff, Pierre Nora y un grupo de historiadores, que expresaron un nuevo estilo y método para el manejo de datos y documentos históricos, en la década de 1970.

Sumario Introducción. Del surgimiento de la caricatura a su especialidad política. La caricatura política en el entorno colombiano. La caricatura política como fuente para la investigación social. Estado del arte y perspectivas en el siglo XXI. Bibliografía.

The political cartoon is a playful tool of communication, skilled at circulating messages, usually not subordinated to the discourse of those who hold power ...

En este sentido, el presente artículo, en cumplimiento de una misión mayor, determina la función de la caricatura política publicada en el diario Vanguardia Liberal en torno al proceso de reforma constitucional de 1991, a fin de demostrar su importancia como fuente de representación social; procura destacar a la caricatura como una fuente de conocimiento e investigación en el campo de la historia del derecho y de la historia política, mediante la sistematización de sus antecedentes y la reconstrucción de su estado del arte, y evidenciar su valor artístico, comunicativo y científico, así como algunos de los retos que enfrenta.. La caricatura política como fuente para la investigación social. Otro referente en la materia es Darío Acevedo Carmona, en cuyo trabajo de investigación, titulado Política y caudillos colombianos en la caricatura editorial (1920-1950), publicado en el año 2003 por la Universidad Nacional de Colombia, sede Medellín, explicó el papel de la caricatura editorial en la elaboración y apropiación de imaginarios políticos en la historia contemporánea, es decir, de su contenido y cometido como representaciones sociales y de su capacidad para incorporarse en el plano de las ideas y las creencias.. En el ámbito de los trabajos de pregrado y maestría, en el año 2015 Lucía Ramírez Carrero y Julián Prada Uribe presentaron el trabajo titulado Las representaciones sociales del Movimientos Estudiantil de la Séptima Papeleta en la caricatura política publicada en los periódicos El Espectador y El Tiempo, en el que buscaron determinar la función de la caricatura política en torno al Movimiento Estudiantil de la Séptima Papeleta, a partir del análisis de las viñetas publicadas en ambos diarios de reconocida incidencia nacional, entre agosto de 1989 y diciembre de 1990, para evidenciar su importancia como fuente de representación social y recurso ideológico.. Al tiempo que María Francisca Sanín Abisambra, también estudiante del programa de ciencia política y gobierno de la Universidad del Rosario, demostró el poder de la caricatura como instrumento de control en la monografía Análisis de la caricatura política desde la perspectiva de las teorías funcionalistas de los media: una discusión en torno a los mecanismos de control social o ciudadano.. El estudiante de la licenciatura en historia de la Universidad Autónoma Metropolitana de México, Alejandro González Hernández, entre tanto, defendió en el año 2003 las conclusiones del proyecto Caricatura política y elecciones presidenciales en México 1871-1885, acerca de la importancia que tiene la caricatura política en México y la forma como fue utilizada para transmitir mensajes en contra del poder presidencial y de los candidatos a la Presidencia de la República, desde finales del siglo XIX.. ¿Es la caricatura política una fuente para la investigación de la historia política?.. Los estudios de representaciones en las ciencias sociales en México: 1994-2007.. La caricatura política como fuente para la investigación social.

Para entender la realidad del mundo hay que voltear la mirada hacia lo que pasó en el arte del siglo XX para vislumbrar los ecos del pensamiento de una...

El arte en el siglo XX adoptó una cara desconcertante, incómoda; a veces rayando en lo absurdo o incomprensible.Dejó de ser un elemento únicamente estético para transformarse en una provocación, una experimentación que contemplaba ir más allá de lo técnico para que el artista se sumergiera en terrenos más físicos y sensibles.. Los creadores comenzaron a retar a las masas, no se contentaban con exponer su obra sino que tenían el objetivo de hacerla hablar de manera vivencial.La pintura dejó de ser un objeto de simple contemplación, decoración o colección, para convertirse en una postura individual que delataba de manera salvaje los sentimientos de su autor.. Es sobre todo en el arte del performance , precedido por el happening , donde los artistas usan su cuerpo para hacer denuncias sociales con un carácter alarmantemente violento: se mutilan, se castigan y se dañan a propósito con la finalidad de no ser simples espectadores de una oscura realidad, sino verdaderos mártires y revolucionarios de ella.. Desde el arte rupestre de las cuevas de Altamira hasta las pinturas más transgresoras del siglo XX, el ser humano siempre ha tenido la necesidad de plasmar de manera permanente sus miedos, fracasos, ideales y fantasías como un recordatorio de su paso por el mundo.. La evolución de este arte ha ido en consonancia con los cambios mismos de la sociedad, la cual ha apostado por valores como el materialismo y el individualismo, mismos que se han reflejado en la plástica.. En 1913 Duchamp escandalizó a los críticos de Nueva York cuando en el Armory Show de esta ciudad presentó la pintura en cuestión, una superposición de imágenes en movimiento que representan un cuerpo desnudo.. Instalado en su tranquila villa del sur de Francia, Henri Matisse se dio a la tarea de elaborar esta pintura tan llena de color a pesar de la situación convulsa que pesaba sobre el mundo (acababa de terminar la Segunda Guerra Mundial).. Un simple mueble era objeto de experimentación tanto en su cromática como en sus formas: los reposabrazos de un verde intenso simulan una serpiente que recorre de extremo a extremo el sillón y la pintura en su totalidad adquiere una admirable combinación de colores.. Warhol literalmente pintó uno de los objetos que más le gustaban en la vida, siguiendo el consejo de Muriel Latow, dueña de la Galería de Arte Latow .. Un poco de todo ello fue lo que plasmó Andy Warhol, un artista de los Estados Unidos que valiéndose de la cultura de consumo de su país pudo evidenciar el momento de materialismo que reinaba en Occidente.. Tal fue el caso de "Ritmo 0", en el que sobre una mesa la artista colocó diversos objetos como cuchillos, tijeras, látigos o una pistola cargada para que el público hiciera con ellos lo que desearan mientras Abramovic permanecía seis horas de pie.La actuación llegó al extremo en que un sujeto tomó la pistola y apuntó con ella a la artista ante la mirada impasible del público.. Su intención era que los espectadores tuvieran una experiencia a la que llamó "cine ampliado" en la que recibían la oportunidad de relacionarse con una mujer de verdad y no con las actrices de la pantalla.. Esta performer, que a sus 33 años de edad ha ganado la atención de los espectadores debido a sus polémicas apariciones públicas, utiliza su cuerpo para hacer un alegato a favor de la igualdad sexual y la libertad de la mujer sobre decidir quién puede y merece tocarla.. Si el arte contemporáneo sigue siendo una asignatura pendiente en tu formación entonces debes empezar por conocer las 8 razones por las que ver arte contemporáneo todavía nos cuesta trabajo , con el objetivo de que identifiques las nociones básicas para entenderlo y volverte un experto en la materia conociendo los momentos para comprender el arte contemporáneo en México .

Musicaliza esta página A rnold Schoenberg. "Noche Transfigurada" (1899)          Entre las últimas décadas del siglo XIX y las pr...

Entre. las últimas décadas del siglo XIX y las primeras del siglo XX, en. casi todos los países con un. cierto grado de desarrollo industrial se puso de manifiesto un. sentido del presente y un ansia de romper con los estilos del pasado.. Al espectador se le exige una nueva actitud ante. la obra de arte.. Los estilos dejan de ser internacionales para ser. característicos de un grupo de artistas.. El mismo se utilizó posteriormente para. denominar, en el terreno artístico, las llamadas vanguardias. históricas,. una serie de movimientos artísticos de principios del siglo XX que. buscaban innovación en la producción artística; se destacaban por. la renovación radical en la forma y el contenido; exploraban la. relación entre arte y vida, y buscaban reinventar el arte. confrontando movimientos artísticos anteriores.. A fines del XIX, el término. vanguardia se utilizó en el vocabulario político y antes de la. primera guerra mundial pasó a ser frecuente y en la crítica. artística concretamente se aplicó, sobre todo, al Cubismo y al. Futurismo.. También hay. en el concepto de vanguardia concomitancia con el vocabulario. político, como el activismo, voluntad de ruptura, idea de revolución. artística y, sobretodo la aparición de un documento literario como. pieza clave en muchos movimientos de vanguardia “ El Manifiesto”.. Se propugna pues una nueva teoría del arte, su función y. su papel en la sociedad. El. nuevo artista.. El artista es, cada vez más, un creador en el sentido pleno de la. palabra, que busca, de forma personal, una nueva forma de. representar, incluso al margen del mercado, el nuevo “mecenas”. que impone formas nuevas de rebeldía o aceptación.. El nuevo mercado del arte.. Los. elementos artísticos.. La utilización de “collages”, “assemblages” y. “fotomontajes” es, por ejemplo, una constante entre futuristas,. cubistas o constructivistas.

Con el siglo XX se producirá un cambio fundamental en el concepto de arte. El hito que marca el cambio será la Exposición Universal de París, que tuvo lugar del 15 de abril al 12 de noviembre de 1900, y que vendrá

En el siglo XX se produce un cambio fundamental en el concepto de arte.. Pablo Picasso cultivó muchos de los estilos propios del siglo XX.. Uno de ellos fue el cubismo, movimiento inédito considerado como la revolución más importante del arte moderno, en el que destacó de manera sobresaliente.. La impaciencia de vivir y la náusea ante la lógica y el lenguaje de la vida moderna provocaron a una serie de artistas, allí arrojados por los avatares de la guerra, a una rebelión en la que lo absurdo y lo grotesco se imponían a los valores estéticos.. Salvador Dalí fue un pintor, escultor, grabador, escenógrafo y escritor español del siglo XX, a quien se le considera uno de los máximos representantes del surrealismo.. El primer movimiento vanguardista que rompe con el arte oficial y el realismo será el cubismo.. En ella el artista comienza un diálogo entre la forma (volumen) y el espacio (ausencia de materia), que también forma parte del cubismo.

En esta década que llevamos de siglo muchos analistas y teóricos vienen preguntándose cuál es el futuro del arte en nuestras sociedades, qué nuevas corrientes surgirán y cuáles serán las principales tendencias. Muchos de estos autores aún operan con la idea de «arte» como aquel conjunto de obras que se encuentra dentro de las galerías, […]

En ese sentido observemos una definición propuesta que nos parece clave, ya que es parte de la concepción dominante, se trata de la propia de la Real Academia de la Lengua Española que lo comprende como la:. Atendiendo a la criba de «desinteresadas», no tendríamos más remedio que eliminar del catálogo de lo artístico la Capilla Sixtina de Miguel Ángel, realizada con el dinero y para mayor gloria de la Iglesia Católica Apostólica y Romana; el Taj Mahal, realizada con el dinero y para mayor gloria del emperador Shah Jahan 4 y su Imperio mogol; 5 o la «Estatua de la libertad» de Bartholdi, donada por el Estado francés para agasajo de la potencia incipiente de los Estados Unidos del siglo XIX, que por aquellos días celebraban el centenario de su Declaración de Independencia.. El capitalismo necesita de esta hipertrofia del mundo de las imágenes como método de seducción para la reproducción de la plusvalía mediante el consumismo de una parte de la humanidad basado en la destrucción de la humanidad entera, con especial énfasis en aquella que no tiene el poder adquisitivo para ejercer el consumo.. Unas disciplinas se encuentran principalmente en los cementerios artísticos mientras otras lo hacen en nuestras vidas, a cada paso que damos, en cada lugar de la urbe donde distraemos la mirada, después de cada clic en el teclado de nuestro ordenador, confundiéndose en sueños con los recuerdos de lo realmente vivido.. Aprenderemos más del papel social del arte analizando los videoclips «latinos» de Shakira, las películas de Hollywood (o Bollywood) y los videojuegos de la saga del «Guitar Hero» (Josh Randall, 2005) que escudriñando las (muchas veces decandentes) ideas de los artistas consagrados por la «Biennale di Venezia» y el MOMA de Nueva York.. Esta estética de la ralentización ultrarrealista muestra la necesidad de la recreación en el momento, la urgencia de alargar lo instantáneo y recrearnos en la seguridad de lo conocido, la fruición que nos provoca la ralentización aprensiva de ese gol que a duras penas apreciamos a tiempo real, de esa canasta que casi ni pudimos intuir en directo.. Enlazando con lo anterior, también es interesante constatar como tendencia artística que no hacen sino aumentar, la poesía de la violencia y la guerra, «la estetización de la política» que advertía Walter Benjamin en los años treinta del pasado siglo, 10 elevada a su máxima potencia en películas como «Rambo III» (Peter McDonald, 1988) e intensificadas en títulos más recientes como «La Jungla 4.0» ( Live Free or Die Hard de Len Wiseman, 2007)».. Aunque sin duda, esta estetización de la violencia, o la figura del joven lumpen que se hace magnate de la mafia como método de promoción social, tiene su quinta esencia en el mundo de los videojuegos con títulos como «Grand Theft Auto» (Dave Jones, 1997) y todas sus secuelas (Dan Houser y Sam Houser a partir del tercer título, 2003) o videoclips reguetoneros como «Gangsta Zone» de Daddy Yankee y Snoop Dogg (Carlos Pérez y Jessy Terrero, 2006).. Es por ello que la Red, como indican entre otros Manuel Castells, será escenario de poderosas batallas en el futuro: entre la humanidad consciente, que la defenderá como conquista pública frente a los poderosos, y éstos últimos, que intentarán colonizar el nuevo espacio comunicacional con el fin de explotarlo y amarrar con sus tentáculos cualquier expresión artística amiga de los oprimidos, que nazca con la sana intención de ampliar la familia revolucionaria.. El primero tuvo lugar en el subcontinente indio entre 1526 y 1857 y fue donde se construyó una de las Siete Maravillas del mundo moderno de la que hablamos; mientras que el segundo fue el imperio de tierras continuas más extenso que ha conocido la Historia y tuvo lugar en gran parte de los territorios ocupados en la actualidad por China, Irán, Iraq y otros países indoeuropeos entre 12006 y 1368.

El arte cambia a medida que la humanidad avanza, va a la par con las tendencias filosóficas, tecnológicas, y sociales,Aquí una breve reseña de estas.

Las primeras pinturas aparecen 30.000 años antes de cristo, en la era del hielo, se cree que las personas que vivían en aquellos tiempos pintaban en las cavernas a modo de ritual para tener mejores beneficios de la caza.. Los pintores egipcios basaban sus obras en la vida después de la muerte y en la creencia de la trascendencia del alma, sin embargo siempre hubo un estándar para pintar de acuerdo a ciertos parámetros y normas, dejando sin lugar la originalidad y la auto expresión.. Por otro lado el arte en las vasijas y murales cobra gran importancia cuyo contenido representaba la vida mundana de aquella época, en los retratos era representado el estatus de los individuos, su carácter, edad, experiencia, en los griegos se mostraba hombres fuertes, viriles, jóvenes, el griego ideal y tanto en romanos como griegos, muchas veces los motivos eran figuras místicas y míticas, religiosas u históricas.. En la actualidad, un sitio de gran interés dada la gran cantidad de obras de arte que se conservan es la antigua ciudad de Pompeya, en la cual se conservan muchos murales y frescos, retratos sobre la vida, familias, empresarios, negocios y sobre todo arte erótico, la sexualidad era vista de otra manera para aquel entonces.. Tras la llegada del cristianismo el imperio romano cambia poco a poco y se transforma a una entidad más poderosa, en el año 324 d.C el emperador Constantino muda la capital del imperio a una antigua ciudad griega y la renombra, Constantinopla, dividiendo al imperio en el este y el oeste Tiene más prioridad el alma que lo mundano y hedonista, el arte adquiere un enfoque simbólico más que realista, en el oeste Cristo es mostrado con un hombre pulcro, sin barba, hermoso, una representación que podría ser tomada por Orfeo u Apolo.. De un manuscrito de evangelios en el siglo 6 d.C Tomada de WikimediaCommons El arte que predomina en la edad media tiene gran influencia de dos grandes corrientes, la gótica y el románico.. San Francisco de Asis, atribuido a Giotto, uno de los pintores más importantes de la época Tomado de WikimediaCommonsEn el siglo 15, en pleno florecimiento del renacimiento, la geometría, las proporciones y la perspectiva, y diversos aspectos técnicos y estudiados de la antigüedad hacen que las obras adquieran un nivel mucho más profundo.. Los pintores tratan de captar efectos ópticos en armonía con la naturaleza, exploran el mundo a su alrededor, capturando la realidad y el momento, como lo ven con sus ojos y tal como es, influenciados con un deseo de romper con los esquemas académicos y mostrar la sencilla vida contemporánea.. El expresionismo es una de las primeras corrientes que aparece en el siglo XX, donde se plasman intensas emociones mediante gruesas pinceladas o aplicando la pintura directo de los tubos, la guerra, la industrialización y nuevas tecnologías aíslan a los pintores y de alguna forma estos plasman en sus pinturas su personalidad, su fuente de inspiración.. Músico ciego de Cáwen, Tomada de wikimediaCommons Al igual que el expresionismo, el cubismo es producto de la influencia del mundo moderno, de la tecnología, de guerra, el mundo industrializado sobre los artistas.. Tomada de WikimediaCommons Finalizando el siglo XIX y entrado el siglo XX se viene concretando la idea de que uno puede plasmar en lo que pinta su respuesta ante el mundo y su pensamiento ejerciendo un papel distinto al de plasmar lo que uno ve del mundo como si fuera una ventana, bajo esta premisa los pintores empiezan a pintar figuras abstractas, ya se había iniciado con el cubismo.. De la misma manera es testigo del avance de la humanidad y los artistas, sean pintores, escultores, poetas, escritores o practicante de cualquier otra modalidad son responsables de ejercer un papel protagónico al inmortalizar la psique de la sociedad en sus piezas maestras.

EL FINAL DE LA REPRESENTACIÓN EN EL ARTE Hasta el siglo XX resultaba relativamente fácil valorar las obras de arte; cuanto más coincidieran...

El fauvismo afirma el valor subjetivo del color, el cubismo destruye el espacio monofocal, el futurismo destaca la velocidad y la simultaneidad como los principales valores de lo contemporáneo, el expresionismo distorsiona las formas y colores pan presar estados interiores, el surrealismo refleja el mundo de los sueños como la realidad más verdadera, el arte abstracto convierte el arte en realidad, no refleja más que formas y colores sin referencias tema.. b) Importancia del color: colores brillantes y puros aplicados con violencia sobre el lienzo y de modo arbitrario respecto a los colores reales de la naturaleza.. Picasso descubrirá que la figura puede cortarse en planos, descomponerse, analizarse y que por eso la pintura no deja de ser un cuadro.. Para mí, es todo, que el público vea lo que quiera ver.». Lo que sí parece cierto es que la mujer del quinqué (que para algunos simboliza la inteligencia, que quiere iluminar al pueblo español) representa a Dora Maar, su nueva compañera, y se basa en una escena de la vida real: cuando Picasso llegaba por las noches a su casa, ésta salía con una lámpara para ver si era él... UNA SÍNTESIS DE ESTILOS PICTÓRICOS. Pero hay otro aspecto que nos será más útil para conocer el cuadro que el de los símbolos.. Contra esa fuerza bruta Picasso quiere oponer lo mejor de sí mismo, su prestigio, su gloria, todas sus facultades, por eso aparece todo su pasado como pintor, todos los estilos utilizados a lo largo de su vida.. Picasso rompe aquí con la idea tradicional de la contemplación de la obra de arle.. El cuadro del grito es el más representativo de su personalidad artística.. Predominan los tonos frios (azules, grises, blancos), que contrastan con los cálidos (ocres, marrones y amarillos).. La composición está muy estudiada.. El punto de vista del espectador es alto, aunque no en todos los objetos.. El arte islámico fue, en conjunto, una de las más extraordinarias manifestaciones del espíritu abstracto, sobre todo en sus representaciones geométricas.. Sólo color y línea.

El siglo XX en el arte comienza en 1907 con Les Demoiselles d'Avignon de Picasso. La obra marca la ruptura con el pasado y representa una d...

De hecho, en torno a esta fecha, las vanguardias históricas dan vía libre a la experimentación con la forma, el lenguaje, las técnicas y las técnicas que serán la base de todo el siglo XX: las corrientes del Cubismo, Expresionismo, Abstractismo, Futurismo, Dadaísmo abren puertas a nuevas formas de expresión.. Otros matices llegan de la filosofía y el psicoanálisis: el inconsciente queda plasmado en los lienzos de los surrealistas.Mientras tanto, el siglo breve somete a Europa a dos guerras mundiales, Picasso muestra el horros de la guerra con el Guernica .. A partir de aquí, las diversas expresiones artísticas engloban las tendencias que caracterizarán al siglo XX: por una parte, la exasperación del color de Van Gogh y la fascinación por el Oriente de Gauguin y, por otra parte, la búsqueda exhaustiva y constante de nuevas formas de Cézanne.. En el frente alemán, la ciudad con sus calles abarrotadas es uno de los temas preferidos de los jóvenes de Die Brücke (El puente), el grupo de expresionistas liderados por Kirchner.. La gramática del Cubismo sirve de base al Futurismo, que añade a la composición de la forma el movimiento, la velocidad, una necesidad desesperada de modernidad.. La presencia de los principales exponentes del Dadá y del Surrealismo en América constituye el punto de partida para el Expresionismo abstracto de Pollock y Rothko y para el Neodadaísmo de Rauschenberg.. Mientras tanto, la llegada de la cultura de masas y el boom económico van transformando el imaginario de los artistas y los objetos se convierten en los protagonistas del Pop Art inglés y estadounidense.

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1. Perspectivas de la ciencia en la segunda mitad del siglo XX (1a sesión)
(Cátedra Alfonso Reyes)
2. La España del siglo XX (sesión 1)
(UNAM-Históricas)
3. PED-¿QUÉ ES EL ARTE? PERSPECTIVA AFROBOLIVIANA CON SARAI AMOROS
(#Pensarcultururapodcast )
4. Arte siglos XX y XXI
(Aya Altamirano)
5. ArteUyEnPerspectiva: Sergio Cruz, arquitecto y artista plástico autodidacta, en La Conversación
(En Perspectiva)
6. Osoko bilkura 2022/07/26 - 26/07/2022 Pleno municipal
(Sestao Udala - Ayuntamiento)

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Author: Chrissy Homenick

Last Updated: 07/22/2022

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